Pilar Lamadrid (vía Instagram)
¡Hola a todos! 


Me presento, soy Pilar Lamadrid Trueba, tengo 23 años y soy windsurfista olímpica profesional. Desde hace ya 8 años mi familia decidió mudarse de Sevilla, de donde somos los cinco integrantes del team, a El Puerto de Santa María por un sueño: ser deportista profesional y representar a España en los Juegos Olímpicos.


Este sueño lo compartimos mi hermano Fernando (21 años) y yo desde que mi padre nos enseñó a navegar en windsurf, pues de todo este embrollo, él es el culpable 😜 hasta el punto que podríamos decir que este es un sueño no sólo compartido sino heredado. Pero esto es otra historia de la que hablaremos más adelante 😉.

Una vez nos instalamos en El Puerto, nuestra vida dio un cambio completamente radical: pasamos de poder navegar dos días en semana a poder entrenar TODOS los días, y el cambio se notó increíblemente para bien. Nuestros días se han basado desde entonces a ir al cole (universidad años más tarde), comer en casa e ir a Puerto Sherry a navegar con mi padre como entrenador en una lancha y muchos días incluso doblando sesión con el gimnasio. Una vida que se acerca mucho más a la de un adulto con trabajo que a la de adolescentes, ¿no creéis? 

Pilar y su hermano Fernando navegando juntos un día de Levante en tabla corta en la Bahía de Cádiz.

Pero esta fue y sigue siendo nuestra elección. Gracias a este estilo de vida, hemos adquirido una disciplina y sentido del sacrificio que no podríamos haber aprendido mejor y más rápido. Siempre me he sentido en este aspecto más madura para mi edad de lo que debería, teniendo ese punto de responsabilidad de no poder saltarme entrenamientos y tener horarios continuos, con momentos contados para quedar con amigos (y no contra mi voluntad la mayoría de las veces, ¡¡ojo!!).

Porque podéis perfectamente pensar que esto no es vida para un adolescente, que es la edad de estar con amigos y disfrutar. ¿Creéis entonces que yo no he disfrutado? Me habré perdido más de una fiesta o momento con amigos de clase, pero os garantizo que el gran círculo de amigos que he conseguido gracias al windsurf es más grande que todo eso ¡y de verdad que no nos hemos perdido una!

No todo ha sido pitos y flautas, por supuesto. Toda “vida perfecta” tiene su cara B, porque nada perfecto existe sin algo a cambio. Ha habido (y hay) días en los que lo último que te apetece es entrenar. Días en los que te agobias porque no sabes si estás haciendo lo correcto, si igual estás apostando demasiado a un número que no tiene posibilidades. Días que preferirías olvidar. Pero al final, con los años, una se da cuenta que es en ESTOS días tan duros donde de verdad se crece como persona y aprendes a simplemente ser tú. 

Hace no mucho he pasado por una época digamos de incertidumbre, de dudar día sí día no, de llorar para soltarlo todo. Pero ahora mismo lo veo todo desde otra perspectiva y sé que todo eso tenía que pasar, que tenía que enfrentarme a esas situaciones y pensamientos. Todo eso me está ayudando a limar mis fallos, mis estallidos cuando las cosas no salen bien, mis lamentaciones internas que me encierran en el círculo negativo. Todo de alguna forma, suma. Todo de alguna forma está haciéndome seguir hacia delante y París 2024 sigue en mi mente más fuerte que nunca.


0 comentarios

Deja una respuesta

Marcador de posición del avatar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.